martes, 26 de marzo de 2013

Convencer a Deschamps

Casi todo se desarrolló respecto a lo deseado por 'Les Bleus' el pasado viernes ante Georgia: debut con buen pie de Raphaël Varane y Paul Pogba, exhibiendo su mejor versión Mathieu Valbuena, manteniendo su notable estado de forma Franck Ribéry, vio portería Olivier Giroud y no hubo lesiones ni imprevistos. Todo salió bien excepto la actuación de Karim Benzema, protagonista inequívoco en las horas previas al Francia-España. Protagonista una vez más por su sequía goleadora, por su apatía y porque es el gran tema de conversación alrededor de la selección nacional. A un delantero se le valora principalmente por sus cifras y hay que acudir a los fríos números para entender mejor el porqué del hastío del aficionado galo para con la figura de su delantero centro. La sequía de Karim con la camiseta bleu alcanza ya los 11 partidos -exactamente 925 minutos sobre el césped y casi medio centenar de remates, sí, 46 para ser precisos-. En los últimos dos años su discreto balance es de 3 goles en 24 encuentros con Francia. Su última diana tuvo lugar antes de la pasada Eurocopa y por ello se entiende que en la encuesta realizada por L'Équipe este fin de semana sobre si debía ser titular o no ante España venciese el 'no' con el 55% de los votos. 

Era una duda razonable su titularidad. Ya desde la semana pasada prácticamente se descartaba la posibilidad de que Didier Deschamps volviese a jugar el martes con dos puntas, como ante Georgia, por lo que Giroud o Benzema se disputan un puesto. A favor del '9' gunner juega la falta de confianza y acierto de Benzema, a quien todo el debate y ruido mediático generado a su alrededor tampoco parecen favorecer. A favor del '9' del Real Madrid juega su talento y la posible convicción de Deschamps de que Karim, por muy prolongada que sea su sequía goleadora o por preocupante que sea su estado anímico, puede decidir el encuentro en una acción individual, algo más difícil de vislumbrar en Giroud. La remota opción de ver juntos de inicios a los dos delanteros se vio despejada después de la información adelantada por L'Equipe, y confirmada por diversos medios franceses, según la cual el 4-3-3 fue el esquema probado por Deschamps a puerta cerrada durante la tarde del lunes: Lloris; Jallet, Varane, Koscielny, Evra; Pogba, Matuidi, Cabaye; Valbuena, Benzema, Ribéry.

Totalmente alejado de las críticas y el debate organizado en torno al delantero de origen argelino se encuentra Mathieu Valbuena, que vive sus mejores días con la selección y quizás de su carrera profesional. Su relación con Didier Deschamps se remonta al año 2009, momento en el cual Didier Deschamps fue nombrado entrenador del Olympique de Marsella, equipo en el que ha desarrollado casi toda su carrera profesional Valbuena. Cuenta Michael Cox en 'ESPN' que una de las primeras decisiones que tomó Deschamps en aquel verano de 2009 fue llamar a Mathieu y transmitirle que no era compatible con el 4-3-3 con el que iba a trabajar el O.M. Ni existía la figura del mediapunta en aquel esquema ni tampoco Valbuena respondía al perfil de extremos veloces y verticales que quería el técnico. Pero la directiva marsellesa se opuso a su marcha, Valbuena fue suplente durante la primera mitad del curso y su papel acabó siendo determinante durante la segunda mitad de la temporada en la conquista del título liguero. Ahora se reencuentran el técnico y el jugador en la selección gala, con la que Mathieu no debutó hasta 2010 y con la que solo ha sido titular 4 veces. Todo hace indicar que ante la vigente campeona del mundo y de Europa lo volverá a ser. Siendo quizás menos talentoso que Ménez, Nasri o Gourcuff, se ha hecho acreedor Valbuena con esfuerzo y regularidad -algo de lo que no van sobrados los tres mencionados- de un hueco en los planes del nuevo seleccionador francés, al que convenció en Marsella de que merecía ser importante en el O.M. y lo está repitiendo en las filas de 'Les Bleus'

Lo hizo Valbuena y ahora le toca no solo a Benzema, sino también a Raphaël Varane y a Paul Pogba, dos súper clase llamados a formar parte de los cimientos del combinado nacional durante la próxima década. Debutaron con la absoluta el viernes y el partido ante España sería únicamente su segunda internacionalidad, a sus 19 y 20 años respectivamente. Son demasiados buenos, uno en el eje de la defensa y el otro en la medular, como para que Deschamps desvíe su mirada a los DNI a la hora de dibujar su once inicial ante España.

Convencer a Didier Deschamps. Lo está consiguiendo Mathieu Valbuena, lo lograrán más pronto que tarde Paul Pogba y Raphaël Varane, y debe hacerlo también Karim Benzema para que Francia explote todo su potencial, que no es poco.

viernes, 22 de marzo de 2013

Una final en el Maksimir

El grupo A de la fase de clasificación europea para el Mundial de 2014 es sin duda alguna uno de los más atractivos. La ausencia de una gran potencia continental deja totalmente abiertas las respectivas luchas por la primera y la segunda plaza. No hay un favorito preestablecido y varias selecciones iniciaron la fase de grupos con el propósito de estar en ese Top 2. A punto de alcanzar el ecuador, Bélgica y Croacia dominan y pueden dejar prácticamente fuera de la pelea este viernes a sus dos inmediatos perseguidores (Serbia y Macedonia). 

El del Maksimir será el primer Croacia-Serbia de la historia, el primer partido de fútbol en categoría absoluta desde que ambas son naciones independientes. En 1999, rumbo a la Eurocopa de Bélgica y Holanda, la selección croata se enfrentó en dos ocasiones a Yugoslavia, entonces integrada aún por Serbia y Montenegro. Igor Stimac, seleccionador croata, aseguraba esta semana que “cada partido vale los mismos puntos y todos los rivales son complicados”. Sabe, no obstante, que el de hoy es un six-pointer, una oportunidad para lograr que Serbia casi se despida de sus opciones de estar en Brasil. Las cuentas son sencillas: un triunfo de Croacia esta tarde alejaría a Serbia a 9 puntos faltando 5 jornadas para el final. 

Cumplirá próximamente un año en el cargo Sinisa Mihajlovic y, por el momento, los resultados y el juego no acompañan. En su equipo apreciamos dos estructuras muy diferenciadas. Una defensa de garantías formada por zagueros contrastados y que compiten cada semana en los mejores clubes del continente: Branislav Ivanovic, Neven Subotic, Matija Nastasic y Aleksandar Kolarov. Y juventud de mediocampo hacia delante. Ahí surgen las dificultades de Mihajlovic, consciente de que su país no cuenta actualmente con nada parecido a un '9' de primer nivel, de ahí que Filip Djuricic haya sido utilizado en varias ocasiones como falso '9', algo que no favorece al talentoso mediapunta del Heerenveen, uno de los mejores futbolistas de la Eredivisie. El buen momento de Nenad Krsticic en la Sampdoria de Delio Rossi podría abrirle las puertas del once inicial, mientras que una lesión nos priva de ver a Lazar Markovic, la gran sensación joven del fútbol serbio.


La enésima reválida belga
Skopje es protagonista también de un compromiso decisivo en el grupo A. Bélgica puede encarrilar o complicarse en Macedonia su acceso al Mundial. Puede irse de Skojpe con una ventaja de tres, seis o nueve puntos sobre los balcánicos. Durante el último lustro se ha esperado con ansia la explosión de 'Les diables rouges', una explosión aún por producirse, ya que decepcionantes han sido la gran mayoría de las actuaciones belgas durante este tiempo. Posible alineación esta noche de Marc Wilmots, con Kevin de Bruyne siendo ahora mismo el 'tapado' del equipo y con Vincent Kompany aún no recuperado al 100% de su lesión: Courtois; Alderweireld, Van Buyten, Vertonghen, Vermaelen; Witsel, Dembélé; De Bruyne, Fellaini, Hazard; Benteke (Lukaku).

Esta selección belga ha sido, es y será una gran nómina de excelsos futbolistas, pero todavía le falta por demostrar que también es un buen equipo. Cada partido es una oportunidad para confirmar que lo expuesto en Belgrado en el mes de octubre no fue un espejismo. Brasil 2014 está a la vuelta de la esquina.

martes, 12 de marzo de 2013

El cubo de Rubik de Fatih Terim

Buscan colarse en los cuartos de final de la máxima competición continental. Al Schalke 04, que no conquista la liga alemana desde 1958, se le escapó de las manos la Bundesliga en 2007, pero desde entonces ha encontrado cierto éxito en Europa de forma inesperada. Si hoy elimina al Galatasaray, habrá jugado una semifinal y dos cuartos de final en seis años, algo más que meritorio para los de Gelsenkirchen. La presión, sin embargo, en esta eliminatoria es cosa del Galatasaray. No porque su última presencia en cuartos de final date del año 2001, sino por la expectación generada, por la propia idiosincrasia de la afición turca, por el gasto en fichajes o por las ambiciosas declaraciones de algunos integrantes de la plantilla. El Schalke 04 ha gastado 15 millones de euros en traspasos a lo largo de las dos últimas campañas, mientras que el Galatasaray ha necesitado 30 millones de euros para reforzarse esta temporada. A pesar de ello, es Fatih Terim, técnico turco, quien no acaba de dar con la tecla tras las dos mediáticas incorporaciones realizadas en enero. El habitual 4-4-2 de la primera mitad del curso ha dado paso a un mar de dudas en el libreto de Terim.

Opción 1: 4-4-2. Muslera; Sabri (Eboué), Kaya, Nounkeu (Gokhan Zan), Riera; Altintop, Inan, Melo, Sneijder; Burak, Drogba.
Quizás la opción más probable, que pasa por repetir el mismo esquema e idénticos protagonistas que en el encuentro de ida, que ya afrontó Terim con un 4-4-2 en el que a Wesley Sneijder le correspondía actuar de volante izquierdo. No convenció aquello a Terim y sustituyó en el descanso al holandés por Nordin Amrabat. La posibilidad de que Jefferson Farfán no actúe hoy en el sector -banda derecha del Schalke- de Sneijder puede tener peso en la decisión final.
Opción 2: 4-4-1-1. Muslera; Sabri (Eboué), Kaya, Nounkeu (Gokhan Zan), Riera; Altintop, Inan, Melo, Amrabat; Sneijder; Drogba (Burak).
Cuesta creer, teniendo en cuenta el nivel de los dos delanteros (Didier Drogba y Burak Yilmaz) y que el Galatasaray está obligado a marcar un gol en Alemania, que Fatih Terim vaya a jugar con un único '9'. Dio descanso a Didier Drogba -que había tenido molestias físicas durante la semana- en el partido de liga del pasado viernes y parece inconcebible, por galones y jerarquía, que el africano no forme parte de la hoja de alineaciones que conoceremos a eso de las 19:40h. ¿Serán Burak Yilmaz y su promedio de casi un gol por partido durante los dos últimos años los sacrificados?

Opción 3: 4-4-2. Muslera; Sabri (Eboué), Kaya, Nounkeu (Gokhan Zan), Riera; Altintop, Inan, Sneijder, Amrabat; Burak, Drogba.
La sanción de Felipe Melo, que estuvo en la liga turca cuatro jornadas sin jugar, permitió a Terim experimentar y retrasar la posición de Wesley Sneijder ante el Orduspor, formando aquel día pareja con Selçuk Inan. Estuvo cómodo Sneijder, generando y participando más que cuando ha sido mediapunta. Si el resultado en Gelsenkirchen continúa en el segundo tiempo siendo contrario a los interés del Galatasaray, entonces se antoja bastante factible que Terim vaya a por la remontada con este 4-4-2. Un esquema que, de inicio, dejaría bastante desprotegido tras la pérdida de balón al Galatasaray y que obligaría a Selçuk Inan a guardar constantemente su posición.

Opción 4: 4-3-1-2. Muslera; Sabri (Eboué), Kaya, Nounkeu (Gokhan Zan), Riera; Kurtulus (Altintop), Melo, Inan; Sneijder; Burak, Drogba.
Me sorprende que durante el último mes y medio Fatih Terim no haya probado este esquema, aquel que permite que Wesley Sneijder juegue de '10' sin renunciar a ninguno de los dos delanteros (Drogba, Burak Yilmaz). No me parece en absoluto una mala alternativa, pero llegados a este punto sería extraño que el Galatasaray estrene un esquema en el partido más importante de la temporada -y de los últimos años-.
Espero a un Schalke 04 que ceda la iniciativa, más allá de un posible cuarto de hora inicial en el que intente amedrentar al equipo turco y llegar dos o tres veces a la portería de Fernando Muslera. Si algo caracteriza en las últimas semanas al Schalke es su velocidad, verticalidad y capacidad contragolpeadora. Ingredientes todos ellos ideales para enfrentarse a un equipo obligado a anotar al menos un gol esta noche y que con el paso de los minutos puede dejar cada vez más espacios al Schalke. Escenario perfecto para Jefferson Farfán, Michel Bastos y Julian Draxler.

La lista de bajas del equipo alemán para este compromiso es significativa tanto cualitativa como cuantitativamente hablando. Ausencias en todas las líneas: Unnerstall, Kyriakos, Jones, Raffael, Afellay, Marica y Huntelaar. El Schalke 04 ya se ha acostumbrado a jugar sin ese buen central que es Kyriakos Papadopoulos, pero será algo novedoso no contar con Jermaine Jones, su despliegue físico y su capacidad para presionar al mediocentro o interior rival e iniciar, a menudo, los contrataques del equipo gracias a sus robos de balón. Por último, la lesión de Klaas-Jan Huntelaar implica perder a tu mejor futbolista. Cierto es que el holandés no estaba firmando su mejor temporada -un gol cada 193 minutos en la 2012/13 frente a un gol cada 87 minutos en la 2011/12-, pero no deja de ser una baja que debilita mucho al Schalke. Primero, por el nivel de Huntelaar; segundo, por el escaso fondo de armario del que dispone Jens Keller, que posiblemente confíe en Jefferson Farfán como delantero centro.

La alineación de Jens Keller podría ser la formada por: Hildebrand; Uchida, Höwedes, Matip, Fuchs (Kolasinac); Neustadter, Höger; Barnetta (Pukki), Draxler, Bastos; Farfán.

jueves, 7 de marzo de 2013

6 años de vida y un sueño

Pasarán años, décadas o quién sabe si siglos hasta que volvamos a asistir a un hecho insólito como el de anoche: el vigente campeón del mundo sucumbiendo ante una entidad que cuenta con tan solo 6 años de vida. Ocurrió en la Copa Libertadores, donde los Xolos de Tijuana confirmaron su candidatura a equipo revelación del torneo tras vencer al Corinthians. Es un outsider que gusta, que empieza a convencer y que puede llegar lejos en la Copa, entre otras cosas, porque su prioridad, a diferencia del resto de clubes mexicanos, es la Libertadores. Y se nota.

Lo noticiable del asunto no es que los Xolos sean debutantes en la Libertadores, que también, sino que su nacimiento se produjese en una fecha tan próxima como enero de 2007. Fue entonces cuando Jorge Alberto Hank tuvo la feliz idea de que la ciudad de Tijuana contase con un club de fútbol, construyendo un estadio y fundando los Xolos. Jorge Alberto resume así la hoja de ruta del club: “Cuando empezamos, el sueño era llegar a primera división, era quedar campeones en primera división, era poder participar en la Copa Libertadores y era poder ganarla. Me encanta la Copa Libertadores. La idea es tratar de afrontar los dos torneos [liga local y Libertadores] con mucha seriedad y creemos que tenemos plantilla para hacerlo, pero si en algún momento tuviéramos que decidir por uno o por otro sin duda sería la Copa”. Toda una declaración de intenciones, algo que no ocultaba ni su presidente ni tampoco su entrenador Antonio el 'Turco' Mohamed: “Jorge Alberto me dijo que soñaba con jugar la Libertadores y ahora que estamos dentro tenemos que ir a por ella. Él es el primero que me banca en esta decisión, los jugadores y yo también estamos convencidos. Nos estamos preparando para hacer un buen papel en la Copa. Sabemos que tenemos un grupo muy difícil con Millonarios, San José y Corinthians, pero intentaremos dar la sorpresa”

Y vaya que si están dando la sorpresa. Relativa sorpresa, eso sí, porque después de la buena imagen ofrecida en el Apertura mexicano que conquistaron en diciembre ya se esperaba que Tijuana diese que hablar en esta Libertadores. Su estadio se sitúa a 4 km de la frontera con Estados Unidos, una frontera que cruzan entre 3000 y 4000 residentes en Estados Unidos para ver los partidos de los Xolos en el Estadio Caliente. Anoche lo hicieron para presenciar el encuentro de mayor repercusión continental y mundial en la brevísima historia del club, que no solo ganó al Corinthians, sino que lo hizo con pleno merecimiento, siendo superior al rival, a los Alex Pato, Paulinho, Jose Paolo Guerrero, Ralf, Renato Augusto y cía. La pizarra del 'Turco' Mohamed se impuso a la de Tite.
Si algo sorprende de lo ocurrido esta pasada madrugada es la facilidad con la que Xolos pisó el área de Cassio, ya que no es nada habitual que a un equipo tan ordenado y tan serio defensivamente como el 'Timao' le generen tanto peligro. Lo consiguió Xolos con el tridente que forman Fidel Martínez, Alfredo Moreno y Duvier Riascos en la delantera. El juego de espaldas del 'Chango' Moreno cobró una especial relevancia para el funcionamiento colectivo. Riascos partiendo desde la derecha y Fidel Martínez desde la izquierda se aprovecharon de ello. Fundamental fue también que el juego pasase por las botas de Fernando Arce y que Xolos en sus ataques no abusase de la verticalidad y no se saltara la figura del centrocampista mexicano, pieza clave en este equipo. Tijuana no es el mismo sin él -como en la primera jornada ante Millonarios- que con él. 

Se marcaba Leandro Augusto, futbolista de Xolos, hace un mes el reto de que “el nombre de Tijuana sea conocido en Sudamérica”. Lo están consiguiendo. Sus 6 años de vida no le impiden soñar y anhelar la Copa Libertadores. De momento, disfrutan del torneo y el torneo de ellos, que no es poco.

miércoles, 6 de marzo de 2013

De revelación a decepción

Ha pasado en unas semanas, o meses, el Shakhtar Donetsk de ser la revelación de la Champions y uno de los mejores outsiders del torneo a ser una decepción su papel en los octavos de final. Ni siquiera la venta del que era su mejor futbolista (Willian) hacía pensar que el Borussia Dortmund fuese a solventar con tal facilidad la eliminatoria. El del Signal Iduna Park fue un Shakhtar total y absolutamente desdibujado, un Shakhtar casi irreconocible, que estuvo a años luz del equipo que gustó, agradó y convenció en el Juventus Stadium y en Stamford Bridge. Aquel era un Shakhtar alegre y también competitivo. El de anoche, ni una cosa ni la otra. 

Se sintió, de hecho, ya inferior al rival antes de saltar al terreno de juego. O esa es la sensación que desprende el juego de los pupilos de Mircea Lucescu, muy replegados, conservadores y esperando atrás al Dortmund. Nada que ver con el Shakhtar al que le gustaba tener mucho el esférico o al que se sentía a gusto en medio de un intercambio permanente de golpes. Esta vez se limitó a esperar ordenado atrás y a intentar, sin mucha suerte, salir al contrataque gracias a la velocidad de Taison y a la verticalidad de Fernandinho y Mkhitaryan. En las causas de esa actitud del Shakhtar pueden confluir varios motivos, empezando por el que me parece el más significativo: Lucescu no veía a sus centrales -Kucher y Rakitskiy-, que son el punto débil, capaces de jugar con muchos metros a sus espaldas ante una plantilla como la del Dortmund.
El proyecto del Shakhtar Donetsk se vio muy debilitado por el fichaje de Willian por el Anzhi, pero ya antes de producirse tenía un problema: no encontraba la fórmula para corregir sus defectos defensivos, por mucho que los disimulase bastante bien ante el Chelsea y la Juventus. Pyatov y los centrales no están al nivel del resto. La existencia de un cupo de extranjeros en la liga ucraniana hace que únicamente puedan estar 7 futbolistas no ucranianos sobre el campo y los clubes tienen que convivir con ello. El Shakhtar no es una excepción. En los partidos de la liga local Lucescu cubre los requisitos con el portero (Pyatov), los dos centrales (Kucher, Rakitskiy o Chygrynskiy) y un cuarto jugador ucraniano que varía en función del encuentro (Stepanenko, Shevchuk o Gai). ¿Qué sucede? Que la obligación de tener en el campo a un mínimo de 4 ucranianos en los partidos de liga puede haber limitado, y limitará, el proyecto de los de Donetsk, que no pueden aspirar, por ejemplo, a un par de centrales extranjeros de más nivel que los actuales, a no ser que Lucescu haga ejercicios de malabarismo y equilibrismo desde el banquillo, esto es, hacer rotaciones y dejar como suplentes cada semana a una o dos estrellas extranjeras distintas. Han de reaccionar en el club para sobreponerse al duro revés que ha supuesto la marcha de Willian y la pobre imagen ante el Borussia. Hoy en Donetsk el sueño de levantar la Champions se ve más lejano que ayer.

martes, 5 de marzo de 2013

Palacio y La Bombonera

Aunque suene inverosímil, a este Inter 2012-13 se le llegó a considerar como la alternativa, quizás la principal en un momento concreto de la temporada, al Scudetto. Y creo que con todo merecimiento. Su triunfo en el estadio de la Juventus fue un auténtico golpe de autoridad y la escuadra nerazzurri no conoció durante siete jornadas consecutivas nada distinto a una victoria. El éxito otoñal dependía principalmente de una circunstancia: el Inter se había convertido en un equipo serio que dominaba ambas áreas. No una, las dos. 

Ahora la defensa del Inter se deshace cual azucarillo, principalmente a domicilio, como han podido comprobar el Catania, la Fiorentina, el Siena o Udinese. Y sus cifras de goles recibidos no son más abultadas porque Samir Handanovic saca una buena nota día sí y día también, no lo olvidemos. Su pugna con Federico Marchetti por ser el mejor guardameta de la Serie A 2012/13 es espléndida. Se echa mucho de menos a Walter Samuel, lesionado desde hace dos meses, ya que el irregular Andrea Ranocchia nunca ha sido capaz de transmitir la seguridad que se esperaba de él cuando llegó desde el Bari. Juan Jesus, indiscutible en los planes de Andrea Stramaccioni, da una de cal y una de arena, mientras que a Cristian Chivu se le ha visto a un nivel que hace pensar que la cuesta abajo de su carrera es ya inevitable.

La cruda realidad del Inter es que en veinte días perdió a tres de sus futbolistas más talentosos: Diego Milito, lesionado de gravedad; Wesley Sneijder, traspasado al Galatasaray; Philippe Coutinho, traspasado al Liverpool. Lo cual refuerza la posición de Rodrigo Palacio poco menos que como referencia actual del equipo. De su juego, de sus movimientos, de sus goles y de sus asistencias van a depender en buena medida las opciones del Inter de evitar lo que sería una profunda decepción: estar dos años consecutivos sin escuchar el himno de la Champions League. También saben, no obstante, en el club que no se pueden pedir milagros y que Rodrigo Palacio no va a poder exhibirse cada tarde como hizo el domingo en el Angelo Massimino. Perdía 2-0 el equipo ante el Catania, que dispuso además de una ocasión clarísima para anotar el 3-0, entró Palacio en el descanso y tuvo tiempo para meter dos goles y dar una asistencia.
Tiempo, mucho tiempo es lo que llevaba Juan Román Riquelme fuera del fútbol. 242 días habían transcurrido desde el último partido de Román. Regresó este domingo en La Bombonera ante el equipo (Unión de Santa Fe) contra el que curiosamente tuvo lugar su debut como profesional allá por 1996. Si Román llevaba 242 días de inactividad, Unión llevaba 288 días sin ganar un partido, que se dice pronto. Rompió la racha y aguó la fiesta de Riquelme en La Bombonera en un encuentro que deja varias lecturas: Boca sigue defendiendo muy mal y el rival convierte con suma facilidad sus ocasiones en gol. Y las dos principales: que se vio mejor físicamente a Román de lo que uno podía imaginar después de sus ocho meses de inactividad y que el propio regreso de Riquelme eclipsó la notable actuación que ofreció Cristian Erbes en la medular xeneize. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Un nuevo Tottenham

El nuevo Tottenham desafía a sus vecinos del norte de Londres -también a los vecinos del Chelsea- y les hace saber que tendrán que sufrir más que en ninguna otra temporada previa para clasificarse para la liga de campeones. Durante los últimos 17 cursos el Arsenal se ha ido de vacaciones de verano tras terminar la Premier League por delante de los spurs. En 1995 fue la última vez que en White Hart Lane disfrutaron de sus vacaciones veraniegas con la satisfacción del deber cumplido, de haber sumado más puntos que los gunners. Puede volver a ocurrir en 2013.

El nuevo Tottenham va camino de cumplir su objetivo, un objetivo que se le pidió a André Villas-Boas a pesar de traspasar a Luka Modric. Un objetivo que, de producirse, habrá que valorar en su justa medida porque tiene su mérito. El reto es finalizar la liga entre los cuatro primeros y, por qué no, intentar conquistar la Europa League, algo menos prioritario que la persecución del billete para la Champions pero que también está al alcance del equipo londinense.

El nuevo Tottenham disfruta de su estrella en una novedosa demarcación, la de delantero. Gareth Bale había jugado hasta el mes de febrero como extremo izquierdo, como en él viene siendo habitual desde hace algunos años. El carril central estaba reservado para jugar con dos puntas -Defoe y Adebayor- o para situar a Dempsey o Sigurdsson por detrás del '9'. La lesión de Jermain Defoe el 3 de febrero, unida al discreto rendimiento de Dempsey y sobre todo Adebayor, así como al aterrizaje de Lewis Holtby, provocó cambios en el libreto de Villas-Boas. Era el momento de que Gareth Bale, que ya estaba firmando una campaña fabulosa, centrase su posición y se exhibiese en un mes de febrero superlativo. El galés ha anotado 8 goles -5 de ellos desde fuera del área- en sus últimos 6 partidos: salvó un punto en Norwich, dio la victoria en West Bromwich, hizo un doblete al Newcastle, otro al Olympique de Lyon y un tercer doblete el lunes al West Ham. Y en ningún caso han sido goles sencillos. 

Villas-Boas aleja a Gareth Bale de la banda y con ello pierde su desborde y su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno. A cambio logras principalmente dos cosas, una secundaria y otra principal. La secundaria es que disminuyen las responsabilidades defensivas de Bale e inicia los contrataques con menos metros por recorrer y más posibilidades para hacer daño a la espalda de los centrales. Y la principal, que no es otra que su golpeo de balón. No se pueden anotar 5 goles desde fuera del área en un único mes si tu golpeo no es extraordinario, de los más determinantes del planeta. Y el de Bale lo es, vaya que si lo es. Se multiplica el número de veces que busca el remate y la acción de cara a portería con respecto a los partidos que juega de extremo izquierdo. Se aprovecha además de las segundas jugadas que genera Emmanuel Adebayor cuando buscan al togolés a través del juego directo y, en definitiva, todos los ataques del equipo han pasado por las botas de Gareth en las últimas semanas. Como alternativa y como recurso esporádico no suena mal el asunto. Si se va a convertir en algo rutinario, el experimiento de Bale como delantero no me entusiasma al 100%, debo decirlo.

sábado, 2 de marzo de 2013

Agridulce

Las cuentas en San Paolo eran claras y sencillas: el triunfo bianconero daba más de medio Scudetto a la Juventus, la victoria partenopea abría de par en par la pelea por el título, mientras que el empate tendría sabor casi a derrota en Nápoles y casi a triunfo en Turín. No obstante, las sensaciones posteriores han quedado condicionadas por el desarrollo del partido y porque no puede saber a victoria a la Vecchia Signora un encuentro que en el minuto 20 podía tener encarrilado por 0-3. Y hubiese sido muy importante para la Juventus sentenciar su visita a Nápoles cuando pudo, para alcanzar los nueve puntos de ventaja en la clasificación que le permitirían disponer de un buen margen para dedicar la mayoría de sus esfuerzos a la Champions League en el mes de abril. Es por ello por lo que el 1-1 ha de ser un resultado agridulce.

Ya se asume como algo natural la incapacidad de Mirko Vucinic para ser letal dentro del área. Si no lo ha sido hasta ahora, lo extraño sería que Mirko empezase a destacar de la noche a la mañana por su olfato goleador. Es así, con sus virtudes y sus defectos. Y sus virtudes, que las tiene, no están relacionadas con asegurarle a su equipo 20-25 goles por temporada. No por ello situaciones como las de anoche dejan de ser desesperantes. Con el Nápoles absolutamente noqueado tras el 0-1, Vucinic dispuso de un remate de cabeza casi en el área pequeña para sellar el 0-2. Lo desaprovechó, como desperdició un par de minutos más tarde un mano a mano con Morgan De Sanctis. No era el día del montenegrino. 

Tampoco lo sería del delantero rival, del delantero que en alguna ocasión sonó con fuerza como sustituto -o reemplazo- del propio Vucinic en el ataque bianconero. Giorgio Chiellini y sus artimañas desquiciaron a Edinson Cavani, cuyo codazo bien mereció una tarjeta roja que el árbitro se guardó. Pero el episodio vivido en el último minuto de la primera parte no es una excusa para la pobre actuación del 9 uruguayo, que ya antes estaba pasando sin pena ni gloria por el partido. Todo lo contrario que Marek Hamsik, actor principal anoche en el Nápoles, algo impreciso en los metros finales, pero con diferencia el más activo en su equipo. Su constante presencia en el área de Buffon y sus conducciones por el carril central fueron lo mejor de la escuadra de Walter Mazzarri. 

Muchas páginas de periódico se han escrito con halagos hacia los centrocampistas de la Juve, ya sea Andrea Pirlo, Arturo Vidal, Claudio Marchisio o el joven Paul Pogba. Muchas horas de radio y televisión se han dedicado a debatir sobre la necesidad de fichar a un delantero de primerísimo orden mundial. Pero menos tiempo se ha dedicado a la zaga del vigente campeón de Italia. Desde que Antonio Conte llegó en 2011, la defensa bianconera ha encajado 38 goles en 65 jornadas de liga italiana, unas cifras que a menudo pasan inadvertidas. Lo trascendente en este caso no son los fríos números, sino el nivel que semana tras semana exhiben los centrales de la Juventus, especialmente Andrea Barzagli. Están listos para competir en los cuartos de final de la Champions.