miércoles, 6 de marzo de 2013

De revelación a decepción

Ha pasado en unas semanas, o meses, el Shakhtar Donetsk de ser la revelación de la Champions y uno de los mejores outsiders del torneo a ser una decepción su papel en los octavos de final. Ni siquiera la venta del que era su mejor futbolista (Willian) hacía pensar que el Borussia Dortmund fuese a solventar con tal facilidad la eliminatoria. El del Signal Iduna Park fue un Shakhtar total y absolutamente desdibujado, un Shakhtar casi irreconocible, que estuvo a años luz del equipo que gustó, agradó y convenció en el Juventus Stadium y en Stamford Bridge. Aquel era un Shakhtar alegre y también competitivo. El de anoche, ni una cosa ni la otra. 

Se sintió, de hecho, ya inferior al rival antes de saltar al terreno de juego. O esa es la sensación que desprende el juego de los pupilos de Mircea Lucescu, muy replegados, conservadores y esperando atrás al Dortmund. Nada que ver con el Shakhtar al que le gustaba tener mucho el esférico o al que se sentía a gusto en medio de un intercambio permanente de golpes. Esta vez se limitó a esperar ordenado atrás y a intentar, sin mucha suerte, salir al contrataque gracias a la velocidad de Taison y a la verticalidad de Fernandinho y Mkhitaryan. En las causas de esa actitud del Shakhtar pueden confluir varios motivos, empezando por el que me parece el más significativo: Lucescu no veía a sus centrales -Kucher y Rakitskiy-, que son el punto débil, capaces de jugar con muchos metros a sus espaldas ante una plantilla como la del Dortmund.
El proyecto del Shakhtar Donetsk se vio muy debilitado por el fichaje de Willian por el Anzhi, pero ya antes de producirse tenía un problema: no encontraba la fórmula para corregir sus defectos defensivos, por mucho que los disimulase bastante bien ante el Chelsea y la Juventus. Pyatov y los centrales no están al nivel del resto. La existencia de un cupo de extranjeros en la liga ucraniana hace que únicamente puedan estar 7 futbolistas no ucranianos sobre el campo y los clubes tienen que convivir con ello. El Shakhtar no es una excepción. En los partidos de la liga local Lucescu cubre los requisitos con el portero (Pyatov), los dos centrales (Kucher, Rakitskiy o Chygrynskiy) y un cuarto jugador ucraniano que varía en función del encuentro (Stepanenko, Shevchuk o Gai). ¿Qué sucede? Que la obligación de tener en el campo a un mínimo de 4 ucranianos en los partidos de liga puede haber limitado, y limitará, el proyecto de los de Donetsk, que no pueden aspirar, por ejemplo, a un par de centrales extranjeros de más nivel que los actuales, a no ser que Lucescu haga ejercicios de malabarismo y equilibrismo desde el banquillo, esto es, hacer rotaciones y dejar como suplentes cada semana a una o dos estrellas extranjeras distintas. Han de reaccionar en el club para sobreponerse al duro revés que ha supuesto la marcha de Willian y la pobre imagen ante el Borussia. Hoy en Donetsk el sueño de levantar la Champions se ve más lejano que ayer.

1 comentario:

Pablo Varela Varela dijo...

Tal vez vender a algún brasileño como Teixeira y fichar en su lugar a Konoplyanka ayudaría. Gran jugador, gran talento y menos intermitente. Es cierto que les falta un central de garantías. Por experiencia y precio siempre me gustó Marko Basa, muy del estilo Lucescu, contundente y bueno por alto. Gran trabajo Sergio! Amén a todo el artículo.