jueves, 28 de febrero de 2013

La hora de la verdad en Stamford Bridge

Llega el momento de la verdad, aquel en el que se deciden los títulos. El trabajo y la exhaustiva preparación de toda una temporada tendrán su recompensa, o no, en función de cómo se llegue al tramo decisivo. En el caso particular del Chelsea, la preparación física diseñada para el curso 2012-13 adquiere un carácter especialmente relevante y digno de consideración.

Proclamarse campeón de Europa el 19 de mayo no fue suficiente para que Roberto Di Matteo se ganase la plena confianza de Roman Abramovich. El técnico, avalado por el doblete (Champions y FA Cup) alcanzado en mayo y por la química recuperada en el vestuario tras la marcha de André Villas-Boas, estimó oportuno solicitar un contrato de 3 años. Abramovich, poco convencido con la figura de RDM y deseoso de fichar a un entrenador más reputado, no titubeó y únicamente aceptó ofrecer 2 años al italiano, en un acuerdo que no tendría inconveniente en romper si los resultados no acompañaban o algún técnico se ponía a tiro. “Roman Abramovich está harto de Roberto Di Matteo y en cuanto pueda lo va a destituir”, adelantamos en 'Marcador Internacional' en el mes de septiembre. Durante el verano se habían sucedido una serie de discrepancias y desencuentros, como pudo comprobar la gente del club. Siempre de puertas para dentro, eso sí. El rotundo no del magnate ruso al nombre presentado por Di Matteo como su prioridad número uno en el mercado veraniego o la falta de comunión entre la secretaría técnica y RDM son dos de los casos que lo ejemplifican.

Decidido a apaciguar la situación y a combatir las dudas de Abramovich, Di Matteo trazó un plan para que esa desconfianza del ruso y de su entorno no fuese a más. Un plan sencillo y que resulta necesario para explicar la irregular trayectoria blue durante la presente campaña. El ex entrenador del Chelsea decidió que sus preparadores físicos incrementasen considerablemente la carga física en las primeras semanas del curso para arrancar con fuerza, confirman fuentes del club. Y lo logró. El Chelsea, que llegó a ser considerado a finales de octubre en las casas de apuestas como el favorito número uno a imponerse en la Premier League, sumó 22 de los primeros 24 puntos posibles, lo cual contrasta claramente con los 27 pts de 57 que ha sumado posteriormente. “Lo hizo para no perder crédito ante Abramovich tan pronto y para no poner a prueba su escasa paciencia”, explican fuentes conocedoras de la situación.

La fatiga se acumuló irremediablemente en las piernas de unos futbolistas conscientes de que las escasas rotaciones de su entrenador no hacían sino multiplicar ese cansancio. Era la época en la que el tridente formado por Oscar, Juan Mata y Eden Hazard se hacía indiscutible en la alineación -a petición de Abramovich, como informamos en 'Marcador Internacional' de Radio Marca-. El resto del once rara vez variaba y solía ser el compuesto por: Cech; Ivanovic, Cahill (Terry), David Luiz, Cole; Obi Mikel, Ramires (Lampard); Mata, Oscar, Hazard; Torres. Siempre o casi siempre los mismos.  

El fin de la era Di Matteo trajo consigo la contratación de Rafa Benítez, una decisión impulsada más por Abramovich que por quienes le rodean. Benítez, etiquetado a su llegada como "técnico interino", se encontró con una plantilla agotada físicamente, a la que Roberto había exprimido en los meses previos, un motivo más para que el entrenador español apostase por sus clásicas rotaciones. No fue el único cambio que se produjo a finales de noviembre. Los entrenamientos de Di Matteo, centrados en el aspecto físico, en los que el trabajo táctico se tocaba de refilón y que no pocas veces duraban escasos 45 ó 50 minutos, dieron paso a sesiones habitualmente el doble de extensas a las órdenes de Benítez. Mayor duración, más táctica y menos físico.

Después de cuatro triunfos ligueros consecutivos en diciembre se volvía a soñar con la posibilidad de pelear por la Premier League. Sin embargo, la dinámica se rompió -y no se ha vuelto a recuperar- el 2 de enero. Visitaba al vigente campeón de Europa el colista de la liga, un equipo con una única victoria en 20 jornadas, circunstancia que Rafa interpretó como propicia para hacer rotaciones y dejar en el banquillo a Ashley Cole, Juan Mata, Ramires y Eden Hazard. Pero los blue sucumbieron ante el Queens Park Rangers contra todo pronóstico y con la posterior explicación de su técnico en rueda de prensa: "No me arrepiento de los cambios porque no podemos jugar con los mismos jugadores cada partido. Si juegas contra el colista en tu campo has de confiar en tus futbolistas y yo confío en ellos."
Se entiende en Stamford Bridge que haber dado descanso de forma más o menos regular a la mayoría de futbolistas a lo largo de los últimos dos meses servirá para que el tono físico de la plantilla sea el adecuado para pelear durante los próximos dos meses y medio por celebrar un doblete (FA Cup y Europa League) por segunda primavera consecutiva -y por obtener billete para la Champions-. Manchester United y Steaua Bucarest, ambos en las dos próximas semanas, son los obstáculos más inmediatos de un Chelsea que se ha puesto a punto físicamente, pero cuyo juego, dinámica y situación del vestuario no son mejores que cuando Benítez reemplazó a Di Matteo en otoño.

Capítulo I: Las alineaciones de Abramovich
Capítulo II: Historia de una fría relación
Capítulo III: Organigrama y entresijos blues
Capítulo IV: La eterna discusión del mediocentro blue

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