domingo, 30 de septiembre de 2012

Las alineaciones de Abramovich

Durante algún tiempo fue vox populi en Italia que Silvio Berlusconi impedía a Carlo Ancelotti disponer de plena autonomía a la hora de realizar las alineaciones. El dueño del Milan, ansioso por jugar con dos delanteros; Carletto, en cambio, partidario de respetar su clásico 4-3-2-1. Berlusconi ni siquiera disimulaba sus deseos, hasta llegar a declarar en la presentación de Massimiliano Allegri que "el nuevo entrenador del Milan debe jugar con dos delanteros" y que "para ganar tienes que marcar goles".

En Stamford Bridge no es ninguna novedad que Roman Abramovich, que vive su décima temporada en Londres, altere la hoja de ruta de sus entrenadores. En el verano de 2006 hizo de Andriy Shevchenko uno de los traspasos más caros de la historia del fútbol. Se había convertido en una obsesión contar con quien dos años antes había conquistado el Balón de Oro, pero nunca fue una decisión que entusiasmase a Jose Mourinho, como tampoco lo fue la contratación de Michael Ballack. No hubo consenso entre el magnate ruso y el entrenador portugués y aquello supuso un antes y un después, ya que nunca volvió a jugar igual el Chelsea de Mou, que, además, perdió su hegemonía en la Premier League.

Más de 150 millones de euros se ha gastado el Chelsea recientemente en solo cuatro futbolistas: Fernando Torres, Juan Mata, Eden Hazard y Oscar. Cifra que se acerca a los 300 millones si contamos todos los fichajes blue desde enero de 2011. Cuatro jugadores llamados a cambiar la cara del equipo, modificar el estilo de juego que ha caracterizado a los blue y a ser la columna vertebral de la próxima década. Y Roman Abramovich, para quien el fútbol es más una diversión y un hobby que un negocio, desea ver juntos a los considerados "jugones" de la plantilla. Así se lo hizo saber a Roberto Di Matteo después del empate ante la Juventus. Fuentes muy cercanas al entorno blue aseguran que Abramovich, textualmente, está harto y en cuanto pueda despedirá a Di Matteo. Tres años de contrato pedía el técnico italiano después de ganar la Champions en Munich, algo que nunca contempló el ruso, decidido a prolongar lo mínimo posible la etapa de Di Matteo en el banquillo y a iniciar cuanto antes la búsqueda de su sucesor, ya sea Pep Guardiola o Joachim Löw, a quien ya intentó convencer la pasada primavera en una reunión que mantuvieron en Suiza.

La paciencia de Roman Abramovich comenzó a agotarse en Monaco, cuando asistió al enésimo recital de Radamel Falcao. Y se colmó dos semanas más tarde, en Loftus Road, donde Di Matteo presentó únicamente dos atacantes en una alineación cuyos extremos eran Ramires y Bertrand. Cuatro días después viaja la Juventus a Stamford Bridge y remonta un 2-0. Cree el dueño del club, en ese momento, que es el momento de actuar, de que haya una reunión con el entrenador y exponer -por no decir "imponer"- que Oscar, Juan, Eden y Fernando deben jugar siempre. O casi siempre. Dicho y hecho. Toca recibir al Stoke City y Di Matteo, por primera vez en la temporada, alinea de inicio a los tres "jugones", decisión que repetirá posteriormente en el Emirates ante el Arsenal.

No entienden ni los aficionados blue ni la prensa por qué el Chelsea, a pesar del millonario desembolso de Abramovich (casi 300 M € desde enero de 2011), continúa sin contratar un mediocentro o un interior. Tampoco lo entienden en el propio Chelsea, que este verano había decidido reforzar esa zona del campo. Se encontraron, para sorpresa suya, con la negativa de Roberto Di Matteo. Y no lo entienden. Los resultados (FA Cup, Champions League y liderato de la Premier League) avalan al italiano, que, sin embargo, no encuentra el suficiente respaldo dentro del club.