domingo, 30 de septiembre de 2012

Antídotos contra Cazorla

Pocas decisiones tuvo que tomar Roberto Di Matteo respecto a su alineación en el Emirates, como se ha explicado en "Las alineaciones de Abramovich". En realidad fueron dos. La primera, acerca de si aceptar o no las 'imposiciones' del magnate ruso. La segunda, referente al doble pivote del equipo, ese que han habitado durante gran parte de la 'era Di Matteo' Obi Mikel y Frank Lampard. Lo cierto es que el capitán sufrió algunas molestias de tobillo durante la semana, si bien no está claro que ese fuese el motivo de su suplencia en el Emirates. Tanto Lampard como Ashley Cole acaban contrato en el mes de junio y podríamos estar asistiendo a sus últimos meses en Londres.

Arriba, los cuatro "jugones" (Hazard, Mata, Oscar y Torres). Por detrás de ellos, seis futbolistas con claras consignas de trabajo defensivo: Branislav Ivanovic, David Luiz, John Terry, Ashley Cole, Ramires y John Obi Mikel. Estos dos, el brasileño y el nigeriano, no son precisamente dos futbolistas rodeados de demasiados clubes de fans, sobre todo si hablamos de Obi Mikel. Pero ayer jugaron un papel importante en el desarrollo del encuentro.
La ausencia de un especialista defensivo en la medular de Brendan Rodgers hizo que Santi Cazorla se encontrase con más facilidades de las esperadas en el Liverpool v Arsenal de comienzos de mes. Aquel día las cómodas recepciones del mediapunta español a la espalda de los mediocentros rivales fueron quizás el mayor responsable del triunfo gunner. Di Matteo, no sabemos si consciente o inconscientemente, dio con una fórmula para limitar las apariciones de Cazorla. Obi Mikel y Ramires ejercieron de antídoto e impidieron que el dorsal 19 gunner marcase diferencias. Sin tiempo ni espacio para actuar, todo es más difícil.
Y sin Cazorla la vida se complica para el Arsenal, que además se vio afectado por la enésima lesión muscular de Abou Diaby y por el pobre desempeño de Aaron Ramsey, incapaz de encadenar dos buenos partidos, me atrevería a decir, desde finales de 2011. Las incorporaciones de Kieran Gibbs -nunca hace ruido, pero casi siempre rinde bien- y la sociedad formada en la banda derecha por Carl Jenkinson y Oxlade-Chamberlain fueron dos de las pocas soluciones que expusieron los gunners, que se vio penalizado en ambas áreas, primero por los errores de Koscielny en los dos goles del Chelsea, luego por la falta de pegada que caracteriza y caracterizará al Arsenal ahora que ya no está Robin van Persie.

Repitió Arsène Wenger las mismas decisiones que tomó seis días antes en el Etihad Stadium: jugar con Gervinho de '9' y situar a Aaron Ramsey escorado a la banda derecha. Denominador común también a la hora de realizar sustituciones en la segunda parte: en el ecuador de la misma entraron Theo Walcott y Olivier Giroud.

Mikel Arteta sostuvo, una vez más, al equipo y ha completado de esta forma un monumental primer mes y medio de temporada. Nada que ver su rendimiento con el de Gervinho y Ramsey, los dos futbolistas que menos méritos han hecho en los últimos partidos para mantenerse en la alineación. Lukas Podolski es otro que está jugando más -es indiscutible- de lo que ha ameritado. La otra cara de la moneda son Alex Oxlade-Chamberlain, Theo Walcott y Olivier Giroud, tres futbolistas que están pasando más tiempo en el banquillo de los suplentes que en el once inicial. Debe mejorar el equipo si Ox, Walcott y Giroud -en detrimento de Poldi, Gervinho y Ramsey- dejan de ser secundarios. Y ellos ayudarían a disminuir la Cazorla-dependencia que este sábado padeció el Arsenal.

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