domingo, 20 de mayo de 2012

Zdenek Zeman, Il boemo

Lo ha logrado. El Pescara de Zdenek Zeman celebra esta tarde su ascenso a la Serie A. El controvertido entrenador checo está de vuelta a la élite del fútbol italiano. Su equipo suma 89 goles en la Serie B -treinta más que cualquiera de sus rivales por el ascenso- y ha sido el principal animador del campeonato. Zeman firmó con el Pescara un contrato de un año y en las últimas semanas se ha especulado con la posibilidad de que varios equipos de Serie A ofreciesen a Zdenek su banquillo. Mientras se mantiene abierto el interrogante de dónde estará la próxima temporada, este es un momento ideal para recuperar el texto escrito sobre Zdenek Zeman hace un par de años.


¿Una mente adelantada a su tiempo o un utópico poco realista?

Zdenek Zeman, nacido en Checoslovaquia, se encontraba el 20 de agosto de 1968 en Sicilia visitando a Čestmír Vycpálek, su tío. Ese sería su lazo de unión con el fútbol y con Italia. Estando de visita en Palermo, las tropas soviéticas invadieron Checoslovaquia y 70.000 personas abandonaron el país de inmediato. Zdenek fue una de ellas.

Primero terminó su carrera de educación física y luego inició su vinculación con el fútbol, ya que en Palermo no sólo vivió y estudió sino que además dirigió al equipo juvenil palermitano.
Una breve aventura en un modestísimo club de la costa siciliana, el Licata, supuso el pistoletazo de salida en la carrera profesional de Zeman, que arrasó en la Serie C2 (cuarta división del fútbol italiano) en 1985 con una escuadra repleta de juveniles. Un año después conocería la ciudad que marcó su vida, Foggia, pero fue destituido antes del final de la temporada 1986/87. En Parma no le fue mucho mejor, ya que sólo duró siete encuentros en el banquillo, y pasaría por el Messina antes de volver -en 1989- al Foggia, que acababa de ascender a la Serie B.

Los resultados fueron asombrosos. El juego y las innovaciones de Zeman lo fueron todavía más. Cogió a un equipo recién ascendido a la segunda categoría del fútbol italiano y al segundo año lo hizo ganar la Serie B. El siguiente, obtuvo un meritorio noveno puesto en la Serie A. Corría el año
1992 y decidió tomar una decisión de los más sorprendente y controvertida: desmantelar el equipo. Permitió la marcha de varios de los jugadores clave, incluidos los tres delanteros titulares (Beppe Signori, Roberto Rambaudi y Ciccio Baiano), autores de 36 goles la temporada anterior. En total, seis titulares dejaron Foggia. ¿Los sustitutos? Ninguna estrella. De hecho, el checo fichó varios jugadores de la Serie C1, argumentando que "no necesitas grandes jugadores para jugar un gran fútbol. Necesitas gente apasionada, que trabaje duro y entienda cómo cumplir."

Después de otro año tranquilo en el Foggia, le llegó la oportunidad de subir un escalón, de trasladarse a la capital del país y dirigir a la Lazio. A mitad de la temporada 1996/97 fue destituido y abandonó el banquillo en el que había estado dos años y medio. Los aficionados laciales se echaron a la calle para protestar por la decisión de la directiva. ¿El motivo? Que Zeman -además de llevar al Stadio Olimpico un equipo muy ofensivo- había logrado un segundo y un tercer puesto en la Serie A.




Beppe Signori y Francesco Totti

Si hay un futbolista con el que Zeman tuvo una especial relación ese fue Giuseppe Signori. Se encontraron por primera vez en 1989, en Foggia. Signori era un joven volante izquierdo al que Zeman convirtió en delantero. Hasta llegar a Foggia nunca había marcado más de cinco goles en
una temporada, pero en su primer año con Zdenek hizo catorce. Y en la Lazio, donde también coincidió con el checo, llegó a hacer veintiséis, formando un tridente maravilloso junto a Pierluigi Casiraghi y Alen Boksic.
 

Zdenek Zeman no sólo ayudó a Signori, también a Francesco Totti. Meses después de ser destituido por la Lazio, el técnico checo fichó por el eterno rival, la Roma. Aquella escuadra contaba con un joven centrocampista que ya llevaba varios años en el primer equipo y que estaba a punto de explotar. Zeman sometió a Totti a un régimen físico para mejorar su musculatura y su resistencia. En su primer año con Zeman, Totti marcó trece goles, cuando en la anterior había anotado sólo cinco. A nivel colectivo se quedaron con un sabor agridulce: cuarta posición en la temporada 1997/98 y quinta en la posterior. Pero desde entonces, Totti nombra a Zeman como una de sus grandes influencias. Este está de acuerdo: "Conmigo, Totti comenzaba en la banda y cortaba hacia dentro. Era decisivo. No como ahora. Quiero decir que es un jugador fantástico incluso ahora, pero le han convertido en delantero centro, así que juega de espaldas a portería y recibe mucho castigo. Esta es otra de las razones por las que creo en el movimiento: los jugadores se lesionan menos. Totti es ecléctico y puede jugar en cualquier lugar. Durante quince años ha llevado a la Roma en sus hombros, a diferencia de Del Piero, que no es indispensable".

En el verano de 1999, la Roma decidió sustituirlo por Fabio Capello. Para sorpresa de muchos, la carrera de Zeman se diluyó y él desapareció del primer plano mediático y de la élite. Hay quien cree que las acusaciones de dopaje en el Calcio le pasaron factura y que pasó a engrosar la lista negra de casi todas las directivas del fútbol italiano de primer nivel. Pagó por decir la verdad.

Breves estancias en el Fenerbahçe, el Napoles, la Salernitana y el Avellino precedieron a sus últimos destellos de genialidad, en Lecce. Con un equipo pequeño hizo cosas muy meritorias. Su tridente Vucinic-Bjelanovic-Bojinov puso al Lecce en el mapa futbolístico, ya que esa escuadra se quedó a un sólo gol de ser la máxima anotadora de la Serie A 2004/05. Pero decidió no renovar al final de la campaña. Posteriormente ha pasado por el Brescia, volvió a Lecce, estuvo en el Estrella Roja y en 2010, a sus 63 años, acudió al rescate del Foggia.


"Tú metes cuatro, nosotros meteremos cinco"

Cuando el entrenador checo se adentró en el fútbol italiano (allá por la década de los ochenta), casi todos los equipos del país jugaban con dos centrales marcadores y un líbero. Por su parte, Zeman optó por jugar con una defensa de cuatro en zona y que jugaba adelantada; además buscaba que sus laterales fuesen profundos. Por delante, una línea de tres centrocampista, en la que era vital contar con un 'cerebro' que sirviese balones a los tres atacantes. Porque Zdenek jugaba con tres puntas, pero estos no formaban la típica línea con un ariete y dos extremos, sino que todos eran rematadores, todos pisaban área y todos tenían gol. Las órdenes de los jugadores más abiertos eran sacar a los laterales de posición o entrar en el área. Así explica Zeman el porqué de su esquema táctico: "Siempre que atacábamos, los tres delanteros tenían que estar en el área. De esa manera, podíamos inmovilizar a toda la defensa en el área o tener a un hombre más. Además, con dos medios llegadores podíamos acumular a muchos jugadores en el área. Y cuando llegaba el balón, teníamos más oportunidades para marcar. Es pura matemática. Cuantos más hombres tengas, más goles marcarás. Suena fácil. Pero para que funcione necesitas, sobre todo, organización y sincronización."

"El entrenamiento se basa en dos cosas, mejorar como futbolista y mejorar como colectivo -mediante la sincronización y la coordinación de los movimientos en el campo. Es casi un arte que se ha perdido. Los equipos ya no entrenan para mejorar. Sólo trabajan en verano para estar en forma y luego mantener el nivel durante la temporada. No les culpo. Con tantos compromisos no queda tiempo para trabajar. Hoy en día tenemos especialistas del fútbol. Sólo obtienen recompensa los que trabajan las fortalezas, en lugar de mejorar las debilidades. Esta es la razón por la que existen tantos jugadores unidimensionales."

"Y la sincronización es necesaria porque cuando coordinas movimiento y pensamiento, obtienes la mayor ventaja del fútbol: el tiempo. El jugador que lleva el balón tiene que saber exactamente dónde se encuentra cada compañero y el desmarque que está haciendo. Si lo entrenas bien, puedes lograrlo sin tener que pensar y la pelota circula a gran velocidad", afirma el entrenador checo.
Los equipos de Zeman siempre han sido fácilmente reconocibles, por los movimientos sin balón de sus futbolistas, por la velocidad y por la verticalidad de este. Para conseguir que sus futbolistas pudiesen hacer aquello que él le pedía sobre el terreno de juego, Zdenek realizaba entrenamientos de una duración e intensidad muy por encima de lo normal.

"Movimiento. Posesión. Velocidad," dice Zeman. "El fútbol es un juego de movimientos; si no te mueves, no puedes jugar. Cuando más te muevas, mejor juegas. Para moverte tienes que entrenar. Comparado con otros deportes, los futbolistas entrenan muy poco -una hora u hora y media, cuatro o cinco veces por semana. Dicen que es porque el fútbol es estresante. ¿Cómo puede ser el fútbol estresante? Es un juego. ¿Cómo te puede estresar un juego? Ves a los niños jugar al fútbol en la calle todo el día. A mí no me parecen estresados. Si amas el juego, el juego no te estresará."


Zeman siempre se ha tenido que defender de múltiples críticas. Sus detractores afirman que sus equipos nunca han defendido y que así no se puede llegar muy lejos. Pero él muestra su particular visión de esto:
"Dicen que mis equipos no pueden defender. Mentira. En la Lazio, fuimos los menos goleados de la Serie A en una temporada. Lo que sí es verdad es que los jugadores que a mí me gustan prefieren atacar que defender. Yo les animo porque atacar es más positivo, es más complicado que simplemente defender y destruir. Creo en defender atacando. Si les digo a mis delanteros que suban las líneas, acosarán a la defensa contraria. Si mi centro del campo presiona, su centro del campo se tiene que retirar."

"Si mi oponente deja a mucha gente atrás y tiene un súper delantero, me puede matar a la contra. Esa es la moda que prevalece hoy en día. A parte del Barcelona y del Arsenal, el resto de los equipos juegan así.
El fútbol es un juego, y tienes que jugar a ese juego -lo que significa marcar. Jugar con el resultado no es lo mismo que jugar al fútbol.""La gente dice que soy un perdedor porque mis equipos no han ganado nada. Yo creo que soy un ganador porque he construido algo real, algo diferente. Algunos equipos llamados ganadores son sólo jugadores. Los entrenadores se centran en no recibir un gol y dejan todo el trabajo a los jugadores. Personas como Capello, Trapattoni y Mourinho son llamados genios porque ganan. Ganan porque a mi abuelo, que en paz descanse, le ponen a entrenar a sus equipos y seguirían ganando. Con equipos así, el entrenador es irrelevante."

5 comentarios:

Alejandro Martinez de Aguirre dijo...

Con entradas así, dan ganas de ponerse a ver todos los partidos del año del Pescara y ver a los Immobile, Insigne y sobretodo a Verratti. Esperemos que el año que viene se pueda seguir viendo este futbol en la Serie A. Gran entrada!

Sergio Santomé dijo...

¡Muchas gracias!

Verratti ha dicho después del partido que su deseo es jugar la próxima temporada con el Pescara en Serie A.

delfino dijo...

19 años despues vuelve el futbol de elite a orillas del adriatico.En la temporada 1992-93 quedo en ultimo lugar con solo 17 puntos en 34 partidos, sus jugadores mas conocidos eran dunga,sivebaek y borgonovo (autor de 11 goles).

jon ander dijo...

tiene equipo el pescara como para no sufrir en serie a?

Marc Calduch dijo...

Zeman paso a la historia del fútbol italiano con el modesto Foggia y cuidado que este Pescara se parece y mucho a aquel equipo. Lastima que para el próximo año le vayan a quitar a los jugadores importantes como Immobile, Insigne o Verratti.

Un saludo