miércoles, 22 de febrero de 2012

Sobre la igualdad y el favoritismo

La crisis de identidad que sufre el Inter de Milán marca la eliminatoria de octavos de final de Champions League que enfrentará a los nerazzurri y al Olympique de Marsella. En lo meramente futbolístico cuesta imaginarse un escenario en el cual este enfrentamiento nos depare 180 minutos de fútbol atractivo y vistoso. Quien busque eso no satisfará sus necesidades con el OM v Inter.

No son pocos los que se preguntan cómo es posible que un equipo gane siete partidos de liga consecutivos y, posteriormente, tenga una racha de malos resultados y pésimo juego como la actual del Inter. Quizás porque varios de los triunfos que se produjeron entre el 10 de diciembre y el 22 de enero fueron engañosos. Engañosos porque se cuentan con los dedos de una mano los encuentros en los que el Inter 2011/12 ha jugado bien al fútbol. Y engañosos porque en el equipo de Ranieri nunca han abundado las ideas y sí, durante algunos tramos de la temporada, el dominio de ambas áreas -como sucedió en aquella racha de siete victorias-. A eso se aferrarán los italianos en su eliminatoria de octavos de final: la capacidad de Julio César, Maicon, Lucio, Walter Samuel y Nagatomo para dejar la portería a cero, sumada al desequilibrio de la dupla Milito-Sneijder. Además del peso de la camiseta y del factor San Siro, of course.

No cuenta el O.Marsella con individualidades de la talla de Sneijder, Maicon, Milito o Pazzini, pero su dinámica es totalmente opuesta a la interista. Acumula quince encuentros -entre todas las competiciones- sin perder, de los cuales ha vencido doce. Las diferencias entre los italianos y los franceses no se acaban ahí. Si el Inter juega con la presión propia de un grande de Europa obligado a estar en cuartos de final y con su entrenador más cuestionado que nunca, el O.Marsella ya ha cumplido con sus objetivos continentales: llegar a octavos de final. “No estamos en la misma categoría. El Inter es uno de los grandes clubes de Europa y su objetivo es levantar el título. En cambio, nuestra meta era alcanzar los octavos de final. Si luego llegamos más lejos, habremos superado nuestras expectativas”, ha señalado Didier Deschamps, quien ya sabe lo que es vencer a Claudio Ranieri. Lo hizo en las semifinales de la Champions League 2003/04 en una eliminatoria Mónaco v Chelsea. El momento de forma de unos y otros me hace pensar que no sería ninguna sorpresa que el equipo del Vélodrome superase al Inter.

Si la eliminatoria entre Marsella e Inter es una de las más igualadas, la que enfrenta al Basilea y al Bayern Munich se intuye como una de las más desequilibradas. La revelación de la Champions, el equipo que eliminó al Manchester United, recibirá esta noche al que para muchos es el tercer máximo candidato a conquistar el torneo. Pero los bávaros no atraviesan su mejor momento. Han ganado solo dos de sus últimos ocho encuentros a domicilio en la Bundesliga y cuentan con la sensible baja de Bastian Schweinsteiger. Las cosas han cambiado en Munich a lo largo de esta campaña y su favoritismo, si bien sigue presente, ya no es tan exagerado como cuando se produjo el sorteo de estos octavos de final. En el Basilea, la calidad en el centro del campo la pondrá el jovencísimo Granit Xhaka y el morbo lo dará la presencia de Xherdan Shaqiri, estrella del equipo suizo, y que ya ha firmado por el Bayern para la próxima temporada. Por su parte, Jupp Heynckes probablemente tenga que combatir los problemas con los que se está encontrando su escuadra cada vez que el rival le concede pocos espacios. Y ha de demostrar que su línea defensiva es lo suficientemente buena como para avanzar rondas en la Champions League.

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