martes, 13 de diciembre de 2011

Super Monday

Se enfrentaban ayer en Italia dos equipos inmersos en dinámicas totalmente opuestas. Por un lado, una Juventus que desde la primera jornada de la Serie A está mandando en el campeonato, tanto por resultados, como por juego. Por el otro, una Roma que había perdido cinco de sus últimos ocho partidos. Así que, a priori, un duelo entre dos escuadras diferentes. Pero las palabras de Antonio Conte, entrenador juventino, ayudan a entender por qué estos dos equipos se parecen más de lo que parece: “In my opinion, Luis Enrique’s doing a great job. I see similarities between Roma and Juventus, for the way in which they both set up and look to take the game to their opponents. Roma have a style of play that I’m a big fan of. The Roma encounter represents an important testing ground. We must be prepared for the many difficulties that we will come up against. They’ll be aggressive and look to dictate the play. The game will be a meeting of the two sides who, along with Milan, have the most possession of the ball in the championship.”

Se mostró elogioso Conte con su homólogo en el banquillo capitalino. Ambos son jóvenes (42 años, Antonio; 41, Luis Enrique), ambos iniciaron en verano un ambicioso proyecto en dos de los grandes clubes de Italia y ambos son abanderados de lo que allí se denomina "gioco propositivo". Fue eso mismo, el gioco propositivo que caracteriza a unos y otros -son dos de los tres equipos que más posesión de balón tienen en la Serie A- lo que convirtió el Roma-Juventus en un encuentro de mucho ritmo. El técnico de la 'Vecchia Signora' lo calificó como "caótico", un adjetivo que rara vez recibe un duelo de la liga italiana.

Tenía la Roma las bajas de Juan, Gago, Bojan, Borini, Pizarro, Burdisso, Kjaer y Cassetti. El panorama era, sobre el papel, desolador: Taddei, lateral derecho; De Rossi jugando de central, junto a Heinze; Viviani debutando en Serie A; Totti, falto de ritmo, en el once inicial por primera vez desde el 1 de octubre. Sin embargo, los romanistas sumaron un punto y vieron al joven mediocentro Federico Viviani tener un correcto e ilusionante debut en la máxima categoría del fútbol italiano. También asistieron a una notable actuación de Daniele de Rossi como central. Y no se llevaron los tres puntos porque Gianluigi Buffon paró un penalti en la segunda mitad a Francesco Totti. No disfrutamos anoche de la mejor versión de la Juve, pero en cada partido me sigue transmitiendo sensaciones propias de un equipo que, ahora mismo, es el máximo favorito para levantar el Scudetto. Es líder y ya ha visitado cuatro de los campos (Inter, Lazio, Nápoles y Roma) más complicados del país.
La Juventus es el único invicto de las cinco grandes ligas europeas. Y lo es después de que el Manchester City cayese en Stamford Bridge, en un encuentro en el que no sólo Agüero, Silva, Mata, Balotelli o Lampard fueron protagonistas. Hubo otros cinco:

André Villas-Boas. Roman Abramovich se encargó el pasado de verano de abonar la claúsula de rescisión -la nada desdeñable cifra de 15 millones de euros- de Villas-Boas. No sólo era una demostración de poder adquisitivo, sino también una demostración de compromiso y creencia en una figura, la del que para muchos es el mejor entrenador joven del continente. Noviembre fue un mes difícil para los blue, pero Villas-Boas nunca estuvo en la cuerda floja. No obstante, él se mostró decepcionado con la mala racha de resultado y juego del equipo, por eso decidió que era el momento de realizar cambios. Otorgar la titularidad a Didier Drogba y, sobre todo, a Oriol Romeu han sido las dos grandes novedades. Especialmente fructífera la segunda. El Chelsea ha mejorado y, por si fuera poco, el nivel que está alcanzando Daniel Sturridge hace de éste un equipo menos dependiente de Juan Mata.

Gael Clichy. Sorprendió en verano que el Manchester City desembolsase 8 millones de euros por Gael Clichy. Un fichaje que podríamos llegar a calificar como la antítesis del "bueno, bonito y barato". Pero llegó a Manchester y acumula ya casi 1.000 minutos en Premier con la camiseta azul del City. Hablando de minutos, once fueron los que transcurrieron en Stamford Bridge entre su primera tarjeta amarilla y la segunda. Ilustrativo de lo desbordado que se ve el lateral francés en duelos de máxima exigencia. Y en algunos de no tanta exigencia. Su expulsión fue determinante porque el guión habría sido otro si su equipo no hubiese jugado durante más de media hora en inferioridad numérica. Además, el domingo rendirá visita al Etihad Stadium el Arsenal. Un partido en el que el City no tendrá lateral izquierdo: Clichy, sancionado; Kolarov, lesionado; Wayne Bridge, no inscrito en la Premier. Y es que con actuaciones como la de anoche, el precio pagado por Clichy, le va a parece caro incluso a un equipo que tiene el dinero por castigo.

Oriol Romeu. Con la de este lunes, son ya cinco las titularidades consecutivas de Oriol Romeu en el Chelsea. Especialmente significativo que Villas-Boas le haya confiado la posición de mediocentro en el partido más importante de la temporada (vs Valencia) y en el duelo ante el líder de la Premier. ¿Signos inequívocos de que Romeu es, ya no sólo titular, sino también indiscutible? Diría que sí.

Roberto Mancini. Durante la presente Premier, tres son las veces que se ha dejado puntos en el camino el Manchester City. Empate en Craven Cottage, empate en Anfield Road y derrota en Stamford Bridge. Estos tres partidos tienen un denominador común: la actitud conservadora y conformista del City. En Craven Cottage, con 1-2 a favor, Pablo Zabaleta sustituyó a David Silva; con 2-2, Mancini retiró a Agüero y Nasri. Resultado: primer y único pinchazo de los citizens hasta la jornada 13. En esa decimotercera fecha, ante el Liverpool, Mancini agitó la bandera blanca en la segunda mitad y sólo la actuación prodigiosa de Joe Hart salvó el empate aquel día. Anoche, es comprensible que la expulsión de Gael Clichy invitase al técnico italiano a "equilibrar" el equipo. Pero, ¿por qué retirar a Agüero (y no a Balotelli)? y ¿por qué a Silva (y no a Milner)? Renunció a sus dos mejores futbolistas. No sabemos si con ellos durante los 90 minutos, el resultado hubiese sido otro, pero en el fútbol suele ser más fácil ganar -o puntuar- si tienes a tus mejores jugadores sobre el césped, y no en el banquillo.

Yaya Touré. Una de las modificaciones más notorias del Man City, con respecto a la pasada campaña, es la demarcación de Yaya Touré. Solía ocupar la mediapunta en la 2010/11, con Gareth Barry y Nigel de Jong como pareja de mediocentros. Eso ha cambiado. Ahora le toca al marfileño acompañar a Barry y jugar más alejado del área rival, pero más cerca del área propia. Y el rendimiento de Yaya ha decrecido de forma ostensible. Es cuanto menos curioso y preocupante la actitud parsimoniosa y pasiva de Touré en el 1-1 del Chelsea, la manera en que se desentiende de Meireles.
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Lo peor es que no parece algo circunstancial, ni coyuntural. Y es que, como dice Carlos Rosende, "a Touré le gusta muy poco correr hacia atrás, cada vez menos". Necesitará Mancini encontrar la fórmula para que el centrocampista marfileño mejore sus prestaciones y se acerque a lo que fue su rendimiento la pasada campaña.

2 comentarios:

Jesus Sanz dijo...

Me encanta como escribes, Sergio. A pesar de ser un año mayor que yo eres ya un ejemplo en esto del periodismo... Sigue así que llegarás muy lejos. Espero encontrarme algún día contigo en el camino!

Sergio Santomé dijo...

@ Jesús Sanz

Muchas gracias por tus palabras. Un saludo!