sábado, 9 de julio de 2011

Recompensa al trabajo bien hecho

Uno podría pensar que lo de Uruguay y México es algo coyuntural. Error. Su presencia en la final del Mundial sub'17 es relativo a lo estructural. Será la segunda final que disputen los mexicanos en seis años -en 2005 conquistaron el campeonato-. En el caso de los charrúas, conviene recordar las palabras de Pacho Maturana: "Su cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica no obedece a un momento histórico, sino a una estructura y a un proceso liderado por el Maestro Tabárez. Es un trabajo no solo deportivo, sino social y de educación desde las sub 15". Nada es una casualidad.


Pero hablemos de Brasil, el equipo que recibió un 3-0 de Uruguay en la primera de las semifinales. Todo se complicó para la canarinha desde el momento en que se supo que Adryan se perdería el encuentro por sanción. Estaba siendo, junto a Ademilson, lo mejor de su selección en el campeonato. "Ni está, ni se le espera", ese era mi pensamiento sobre Lucas Piazón, mientras veía el partido. Firmó una buena acción en el minuto 13 y apenas se le volvió a ver. Su Mundial, al igual que su Sudamericano, ha sido muy pobre. Su rendimiento, a años luz del de Adryan. Qué poco me transmite Piazón, recientemente fichado por el Chelsea.

Sin Adryan -me perdonarán que insista, pero soy adryanista convencido-, Brasil se volvió todavía más previsible y su ritmo fue extremadamente lento, inexistente. Uruguay juntó líneas y defendió sin excesivo sufrimiento ante una selección que ya durante el torneo había dado muestras de dependencia de la acción individual y de falta de juego colectivo, de asociación. Se aferró a la posibilidad de que Ademilson -5 goles en el Mundial- cazase alguna o a que Lucas Piazón y/o Leo estuviesen inspirados. No fue así.
El sólido, que no virtuoso ni excelso, bloque uruguayo anuló a la individualista selección brasileña. Responden los charrúas a varios de los patrones y estereotipos que caracterizan al fútbol de su país.


Se enfrentaban, en la otra semifinal, la subcampeona de Europa y la anfitriona. Alemania y México. No hicieron falta ni diez minutos para comprender que nos esperaba una historia muy diferente a la presenciada minutos antes en Guadalajara. En ese tiempo, Gómez había adelantado a su selección y Samed Yesil había igualado la contienda. Qué goleador es Yesil, oigan.

Se dispuso entonces México a llevar la iniciativa, a mover la pelota de un lado a otro, siempre con mucho criterio. Claro, cuenta con los zurdos Espericueta y Escamilla. Las réplicas de unos alemanes que esperaban y contragolpeaban no eran malas. A cambio se desproveyó a Aycicek -el '10' alemán- de su mejor aliado, el balón, e incluso Emre Can -irregular donde los haya- lo eclipsó por completo, pues firmó su mejor actuación del torneo. Se combinaron, una y otra selección, para disparar diecisiete veces. ¡Solo en la primera parte!
Pero será la última media hora lo que pase a los anales de la historia de los torneos de categorías inferiores en general, y a la de los Mundiales sub'17 en particular. Emre Can hizo el 2-1, Steffen Freund retiró a Aycicek -poco después a Emre Can-, Alemania se replegó y México parecía noqueada, desnortada. Hasta que apareció Jorge Espericueta, quien sino, para regalarnos uno de los mejores y más bellos momentos del Mundial. Gol olímpico, seguramente el tanto que más recordaremos de todos los que se han marcado en México desde el 18 de junio. Sí, más que el gol de chilena -no la más estética de la historia- de Gómez en el último suspiro, que les dio la victoria a los anfitriones.


No me sorprendieron, ni me parecieron exageradas las palabras de mi amigo Carlos Rosende: "es uno de los partidos del año". Vaya que si lo es. Fue la otra cara de la moneda: si la primera semifinal había sido pobre y aburrida, esta fue todo lo contrario. La duda es si la gran final, domingo por la noche, se asemejará más a la semi uruguaya o a la semi mexicana. Eso sí, lo que está claro es que el ambiente será magnífico. La sub'17 azteca ha levantado una gran expectación en el país, sin duda una de las noticias positivas del Mundial sub'17 que este domingo echará el cierre.

Lectura recomendada: El mago del aclarado

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