lunes, 18 de julio de 2011

Decepciones y/o fracasos

Nos dejó Brasil tras una tanda de penaltis surrealista. Nos dejó un poco más tarde Chile. También lo hizo la anfitriona Argentina y, antes que ninguna otra, Colombia. Parecía haber unanimidad en las previas que se realizaron de los cuartos de final al respecto de que Brasil, Chile y Colombia eran favoritas para ganar sus respectivos encuentros. Con mayor o menor facilidad pero, al fin y al cabo, favoritas. No así Argentina, cuyo partido se intuía más parejo; había quien apostaba por Uruguay (muchos) y había quien apostaba por los anfitriones (muchos), pero parecía el partido de pronóstico más incierto, así que ocurriese lo que ocurriese no iba a resultar sorprendente. Sí fue inesperado el desenlace de los otros tres duelos, fiel reflejo de la extraordinaria igualdad de la que presume el torneo. Pasamos de una Copa América 2007 en la que los cuartos de final se resolvieron por 6-0, 6-1, 4-0 y 4-1 a ver tres prórrogas -y un partido decidido casi en el último minuto- en esta edición. Esa edición en la que ocurren cosas por las que nadie hubiera apostado. Y cuando digo nadie digo nadie. La todopoderosa Argentina cayó en cuartos, al igual que una canarinha que había conquistado cuatro de las anteriores cinco ediciones. ¿Es por lo tanto esto un fracaso? Si recurrimos al diccionario, podemos decir que sí es un fracaso. Fracaso: falta de éxito o resultado adverso. Pero extendamos el análisis de los hechos y profundicemos en ellos.


Siempre ha dicho Mano Menezes, el seleccionador brasileño, que "la prioridad es 2014". Lo dijo en febrero, lo dijo en junio y lo ha dicho ahora. Pero Brasil es Brasil y para un país con semejante tradición futbolística y de éxitos (los recientes: ganar cuatro de las últimas cinco Copa América), caer en cuartos de final roza lo inaceptable. En el caso de la selección brasileña, más allá de que el objetivo prioritario fuese el Mundial 2014 -lo cual no significa que no fuese un objetivo conquistar la C.América-, existe la sensación de que había equipo para vencer. Sin ser brillante, Brasil jugó anoche mejor que en días anteriores y controló el encuentro, fue más que Paraguay y tuvo ocasiones para dejar fuera a los paraguayos. Es por esto por lo que Menezes -y más gente- cree que se encuentran en el camino adecuado. Eso sí, él tiene buena parte de culpa en el deficiente funcionamiento de, por ejemplo, sus mediocentros. Especialmente discutido Ramires, tanto por lo que aportó como por la sensación de que gente como Sandro, Hernanes, quien sabe si Arouca, Luiz Gustavo o Denilson podían hacer más y mejores cosas sobre el campo, especialmente con la pelota.
Luego Paulo Henrique Ganso defraudó. Dio tres asistencias de gol a lo largo del torneo, pero su aportación se redujo a eso y se antoja demasiado poco para el '10' de Brasil, para ese futbolista del que Sócrates dijo: "Ganso es mejor que yo. Visualiza más el juego". Tampoco brillaron Neymar y Pato, siendo quizás Robinho el más entonado de los cuatro de arriba, principalmente anoche. Si te encomiendas a las individualidades de tus cuatro cracks de ataque y a sus combinaciones y estas no se producen, ahí tienes uno de los motivos por los que no fuiste capaz de superar la barrera de cuartos. Pero en esto tienen su parte de responsabilidad tanto estos cuatro futbolistas a los que nombro como su seleccionador ya que, como dijo anoche Ángela Lerena, "la forma de hacer prevalecer tus individualidades es potenciarlas con organización. Una idea de juego planeada y ensayada".


Se habló más si cabe de Argentina que de Brasil durante la Copa América. Porque en sus filas juega el mejor futbolista del mundo, porque pinchó en el partido inaugural y empezó jugando horrible, porque luego mejoró en el último encuentro de la fase de grupos y porque cayó eliminada en un partido memorable. El más fácilmente recordable de este torneo, el que más perdurará en nuestra memoria, ya que Uruguay y Argentina sin ser exquisitas o brillantes nos regalaron un duelo épico. De intensidad y emoción difícil superables.

¿Y ahora qué? La albiceleste ha de levantarse después de este duro revés. El segundo en apenas doce meses. ¿Pero levantarse cómo? Su futuro es una incógnita, aunque el futuro de Batista no parece que vaya a estar ligado con esta. No serán pocos los que se acuerden de las palabras de 'Pacho' Maturana en la previa de la Copa América: "Es una selección diseñada exclusivamente para Messi y no sé si ese el el camino". Argentina tiene que pensar en los errores que ha cometido en el torneo, pero sobre todo en qué tiene que hacer a corto y medio plazo. Porque todavía más importante que esto será el Mundial de 2014. Tres años parece tiempo más que suficiente para dotar a Leo Messi de un colectivo lo suficientemente bueno como para poder pelear por esa Copa del Mundo. Porque, sin ir más lejos, a una pareja de centrales formada por Burdisso y Milito difícilmente se le puede llamar "buena". Como tampoco se pueden calificar positivamente algunas de las ideas que plasmó Batista en su breve etapa como seleccionador argentino. Y es que todo hace indicar que tiene las horas contadas. Cayó de la misma forma que Brasil: en cuartos de final y en los penaltis. Sin embargo, la situación dista mucho de ser similar a la de la canarinha.


Le tocaba a Chile jugar en último turno, en último lugar. Sabiendo que brasileños, argentinos y colombianos ya habían hecho las maletas de vuelta. Sabiendo que iban a empezar a ser señalados, quizás, como el máximo favorito; ligeramente por encima de Uruguay y Paraguay, pero el máximo favorito al fin y al cabo. Y respondieron a esto los de Borghi jugando sus peores cuarenta y cinco minutos en el torneo. Ante una seria Venezuela que, además, encontró el gol en una jugada a balón parado. Si se llegó al descanso con 0-1 favorable a la 'Vinotinto' fue por demérito de los chilenos y, no lo olvidemos, por mérito de los venezolanos. Fue entonces cuando Claudio Borghi, DT de Chile, tomó decisiones. Decisiones que, una vez más, surtieron efecto positivo en su equipo. Era "fácil" meter, en ese momento, a Valdivia, era una decisión que hubiese tomado cualquiera. Pero además le dio entrada en lugar de Carmona y no de Jiménez y centralizó la posición de Vidal. No tardó nada Chile en mejorar y no tardó lo más mínimo Valdivia en dejarnos boquiabiertos. Tuvo minutos sobresalientes la selección chilena, pero que solo se tradujeron en un tanto. Esa es una de las razones por las que Chile está ahora de camino a casa: el hecho de que no materializaron el dominio y el muy buen juego de la primera media hora de la segunda mitad. El segundo motivo fue conceder el 2-1 a balón parado. A pesar de esto, Borghi declara que se va triste, pero no defraudado. Y creo que está en lo cierto, ha de irse triste de Argentina porque su selección estuvo relativamente cerca de hacer algo grande, muy grande. Pero no ha de irse defraudado porque su participación en el torneo fue buena, por momentos notable, y el futuro es más que prometedor. Tan esperanzador que Chile afrontará la próxima fase de clasificación sabiendo que si se siguen haciendo las cosas igual de bien que hasta la fecha, serán un equipo a tener en cuenta en el Mundial de Brasil 2014.


Si Chile me entusiasmó en distintas fases del campeonato, Colombia fue todo lo contrario. Un equipo que superó con solvencia la primera ronda pero que en ningún momento me cautivó. Ni me enamoró ni llegué a ver en ella a un candidato claro a la victoria final, lo cual no quita que caer ante Perú sea muy decepcionante. Vive Colombia del acierto de sus atacantes, sobre todo de Falcao, y cuando este desapareció y se convirtió en mala puntería -véase el penalti errado por Radamel-, la selección colombiana se volvió el paradigma de la previsibilidad, en un conjunto plano y sin idea alguna en su medular. Pocos argumentos para pensar en ganar una Copa América, aunque suficientes como para haber vencido a Perú, de ahí que la reflexión tenga que ser pausada y profunda en un país que no acaba de ver claro si su futuro a corto plazo es esperanzador o lleno de tinieblas.


Lo cierto es que lo sucedido este fin de semana en la Copa América da no solo para escribir un post, sino también para escribir un libro. Es por ello por lo que nos dejamos en el tintero muchas cosas. Entre ellas, decir que Paraguay y Uruguay recogen el favoritismo a estas alturas del torneo o que yo intuyo un Venezuela v Paraguay mucho más igualado de lo que algunos pueden imaginarse. Nos dejamos en el tintero cosas tales como elogiar a peruanos y venezolanos y su fantástica progresión. Porque para que Colombia y Chile queden fuera, tiene que haber enfrente selecciones como Perú y Venezuela que hagan muy bien su trabajo. Y para ellos las semifinales son una recompensa extraordinaria. Están -sobre todo la 'Vinotinto'- haciendo absolutamente historia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sergio,
Es un buen análisis de la Copa, pero me parece bueno también señalar algunos puntos:

(i)Me parece que lo de Paraguay es una constante. Te soy franco, juegan un futbol HORROROSO, sobretodo contra los grandes. Da la sensación de que lo único que saben hacer es tirarse atrás los 90. Y me pregunto si vale la pena que vayan a un mundial para hacer eso. Revisa los partidos importantes y verás que Paraguay siempre apuesta por los penales. ¿No le jugó bien a Brasil en la primera rueda? No se entiende esas ganas de fregar la competencia con un futbol TAN aburrido teniendo mucho mas que ofrecer. Por favor, no son Bolivia!

(ii) Venezuela ha tenido una progresión casi meteórica. Eso que no ha venido con Orozco o Jeffren, gente que podria aportar aún mas a esta selección.

(iii) No sé por que te parece tan malo Perú. Me parece más equipo que Bolivia por lejos, y tiene jugadores muy interesantes como ese Lobatón (tremendo gol y mira sus jugadas) o Chiroque (aunque creo que está algo viejo). Ahora, el campeonato de Guerrero, el del Hamburgo, es sencillamente espectacular. Siendo un delantero "bueno" pero nada wow, me ha parecido el mejor 9 de la primera fase. Se tiene una confianza espectacular. Y que decir de Juan Vargas, el mejor jugador peruano de su generación y quizá de esta década.

(iv) Creo que todos esperaban algo mas de Neymar. Yo no. Creo que aún le falta madurar. Y se le ve muy cargado de responsabilidad y demasiado enfocado en demostrar que es el mejor. No sé si eso le sea provechoso

Ariel dijo...

Muy buen análisis pero me sigue faltando que te declines mas por estilo de copa América 2007 o estilo de Copa América 2011. Axel se ha decantado y le gusta mas que haya mayor competitividad en el torneo. Me gustaría mucho saber tus preferencias.
Hace poco te descubrí y me encanta el hallazgo. Sigue así Santomé. Me pareces un excelente periodista. Y cada vez la proporción de buenos periodistas es menor. Así que encontrarme con profesionales como tu es una suerte.