En el Zenit, vimos la alineación esperada, con un pequeño ajuste, que fue la entrada de Hubocan por Krizanac, lo cual convertía una mala zaga el algo casi irrisorio.
Lo primero que vimos fue la demostración de que el punto débil del Zenit lastra muchísimo al equipo, y es que a los 3 minutos, Hubocan (4º ó 5º central del equipo) demostró sus carencias al realizar un lamentable despeje que se coló en la portería de Malafeev. El partido no podía empezar peor para los locales. Pero lo más sorprendente fue ver cómo el Madrid arrancó sin ningún temor, imponiéndose en la medular, teniendo el balón y jugando con muchísima intensidad en el primer cuarto de hora.
Pero el Zenit fue entrando en el partido, se vieron un par de detalles de los atacantes y en el minuto 24, Arshavin dejó su primer destello al centrar desde la izquierda y poner el balón perfecto para que Danny batiese a Casillas, en una mala acción defensiva de Heinze.
Poco duró la alegría, ya que 5 minutos más tarde, Van Nistelrooy superó a Malafeev con su efectivo remate de área, que le ha convertido en uno de los mejores delanteros de la última década.
El partido estaba siendo un toma y daca, un partido de ida y vuelta, en el que ambos ataques creaban constante peligro a dos maltrechas defensas, especialmente la del Zenit.
Se puede decir que fue un primer tiempo maravilloso para el espectador, pero de los que no gustan a los entrenadores.Cabía pensar que el Zenit saldría con fuerza en la 2ª parte, pero en la reanudación vimos algo similar a lo sucedido en los primeros minutos del partido: un Real Madrid controlando bastante bien, sin sufrir y con alguna llegada al área rival.
Pero lo lógico era que eso no durase mucho y aproximadamente en el minuto 65 cambió radicalmente el encuentro.
El Zenit se fue arriba y empezó a dominar, a tener el balón, a encerrar al Madrid y a crear mucho peligro en el área. No titubeó Advocaat, que se fue a por todas al meter al argentino Domínguez por Hubocan y a Fatih Tekke por Pogrebnyak. En ese tramo final asustaba el plantel ruso, con: Arshavin, Danny, Denisov, Tekke, Domínguez o Zyrianov. Y con Tymoschuk ya como central (se da la casualidad de que rinde mejor el ucraniano como central que cualquiera de los centrales).
El Zenit arrollaba al Madrid, que estaba encerrado en su propia área, ante un equipo que no solo tenía el balón, sino que lo movía y creaba peligro con los continuos desmarques de sus jugadores.
Las ocasiones llegaban, eran clarísimas, disparos a bocajarro que incomprensiblemente no entraban, manos milagrosas de Casillas o un Pepe salvador, etc.
Llegó el final y parecía imposible que el Madrid hubiese aguantado el resultado, algo que solo se explica viendo la cantidad de "milagros" sucedidos en el área de Iker en esos últimos 25 minutos.
Lo mejor para el Madrid: el resultado y la buena imagen de De la Red o Higuaín.
Y por supuesto, que es líder de grupo y que ahora debe sacar algo positivo en los duelos ante la Juve.
El Zenit perdió por un cúmulo de despropósitos, es incomprensible que no entrase el balón, aunque también es cierto que encajar 2 goles con esa pareja Puygrenier-Hubocan es como para darse con un canto en los dientes. Tymoschuk está demostrando en la Champions lo que lleva demostrando durante años en el fútbol del este, Sirl cuajó un partido excelente (subiendo muchísimo y haciendo daño a Ramos).
Solo vimos algunos detalles de Arshavin y Danny, que estuvieron algo intermitentes, al igual que Pogrebnyak.Pero la sensación es la de que el Zenit mereció más. No está todo partido, ya que los dos próximos partidos del Zenit son ante el BATE (deberían ser 6 puntos) y luego habría que ganar a la Juve en San Petersburgo e ir al Bernabéu a jugársela.
El Madrid ha dado un paso de gigante, gracias también al sorprendente pinchazo de la Juventus en Borisov.
La ración de fútbol de las 20:45 h era amplia, pero el Arsenal-Oporto resultaba un partido imperdible, aunque sin desmerecer al Bayern-Lyon. Así que toca hablar de esa victoria de los gunners.
Después de perder ante el Hull, hacía falta levantar el vuelo y para ello Wenger jugó sin contemplaciones. Denilson ya está totalmente asentado en la titularidad, sus actuaciones no son como para tirar cohetes, pero cumple e irá a más. Hoy le tocó a Walcott y a Nasri, por supuesto con Cesc y con la delantera Adebayor-Van Persie.
Es asombroso ver la triste alineación del Oporto, un equipo que está muy lejos de lo que tenía el año pasado. Pero era difícil pensar que sería un partido tan cómodo.
El comienzo fue el típico arranque del Arsenal en el Emirates, haciéndose notar con ese típico ritmo británico que al Oporto ya asustaba. Fueron 20 minutos buenos, aunque no lo suficiente como para ponerse por delante.
Hubo algunos minutos de menos ritmo y mayor igualdad, en los que los portugués tuvieron dos ocasiones aisladas que nos hicieron temblar, tanto Lisandro López como Cristian "cebolla" Rodríguez.
Fue Cesc el que marcaría el rumbo del encuentro con una genial asistencia para Adebayor (en sus habituales movimientos de área),que acabaría con Van Persie empujando el balón al fondo de la portería. Era el minuto 30 y tan solo 9 minutos más tarde, sería Adebayor el que cabecearía a gol.
Superioridad aplastante del Arsenal en la 1ª parte y un cómodo 2-0 para irse al descanso.
Van Persie se encargó de disipar las pocas esperanzas del Oporto, ya que justo al comienzo de la 2ª parte volvió a superar a Helton con un precioso toque con el exterior de su genial pierna zurda.Todavía eran los primeros minutos de la 2ª parte, pero el Oporto estaba acabado y estaba viviendo una pesadilla, ya que el Arsenal no dejó de atacar y siguió con su fútbol de toque, triangulando y Wenger dando opotunidades a Vela y a Bendtner.
Tanto el mexicano como el danés respondieron y estuvieron participativos e incisivos cerca del área.
Los goles tenían que seguir cayendo y el 4º llegó en un penalti transformado por Adebayor a los 70 minutos.
Ni siquiera con el 4-0 se detuvo la maquinaria de Arsene, quien disfrutaba en el banquillo viendo cómo Vela hacía diabluras en el área, viendo cómo Cesc volvía a cuajar otro partido propio de uno de los mejores jugadores del planeta o viendo cómo Adebayor daba otra clase de movimientos y de participación con y sin balón.
El ataque volvió a adolecer de inefectividad y se desperdiciaron muchas ocasiones, ya que el resultado final fue de 4-0, pero podrían haber sido 6 ó 7 goles los que le cayesen al campeón portugués.
Esto sirve para recuperar confianza y para hacernos disfrutar a unos aficionados que ya tenemos la vista puesta en un difícil partido en el campo del Sunderland.
Así de simple es encontrar y ver dos maneras totalmente distintas de ganar un partido.
El Madrid sacó un meritorio triunfo y 3 puntos valiosísimo aguantando, con algo de suerte, las embestidas del Zenit. Mientras que el Arsenal da un serio correctivo al Oporto, con fútbol vistoso, sin ningún sufrimiento y haciéndonos disfrutar a los aficionados.
¿Un denominador común? Que ambos han ganado y dan un paso importante de cara a ser primeros de sus respectivos grupos.
Lectura recomendada: La visión de Áxel Torres sobre la apuesta de Wenger


































